Aplicaciones creativas de Wattio: Fabricación de cerveza

Aplicaciones creativas de Wattio: Fabricación de cerveza

Todo buen maestro cervecero que se precie sabe que el control de la temperatura del fermentador es crucial para una correcta fabricación de cerveza. Las grandes marcas cuentan con sofisticados sistemas de monitorización y control de la temperatura. Sistemas que están fuera del alcance de los cerveceros de a pie. Hasta que llegó Wattio.

La historia es esta. Hace un tiempo me regalaron un kit de Brooklynbrew y este fin de semana saqué las 4 horitas que lleva la elaboración del mosto de cerveza. Todo fue bien, fui muy cuidadoso con la esterilización de los utensilios y conseguí que la levadura empezase a fermentar a buen ritmo. Después de fregar todos los cacharros y dejar la cocina como una patena, fui a comer con la familia. El trabajo más complicado estaba hecho o eso pensaba yo. 

Cuando volvimos a casa, comprobé horrorizado que la fermentación se había detenido. No salía más CO2 por el tubo. Consulté las instrucciones en Internet para ver qué podía estar pasando y consulté a dos compañeros de Wattio, expertos cerveceros. El diagnóstico era claro. La levadura estaba muriendo.

La temperatura del mosto debe de ser de 21 grados para que la levadura prospere en el mosto de cerveza tipo IPA y haga su trabajo. En casa hacía 18,6 ºC y el mosto se encontraba a la misma temperatura. El primer impulso fue abrir la app Wattio y encender el Thermic, pero me pareció que la cerveza me iba a salir cara, muy cara... Tenía que mantener a 21 grados la cocina durante 2 semanas.

De pronto me acordé qué por casa había una pequeña manta eléctrica. En ese momento mi mente de Coronel Smith se puso a trazar un plan, de esos que nos encantan cuando salen bien:

Paso 1: Calentar la garrafa de fermentación: puse la garrafa de fermentación dentro de su caja de cartón y las puse sobre la manta. Con eso se consigue que la manta no caliente demasiado la base de la garrafa y que la trasmisión de calor sea uniforme.

Paso 2: Controlar la temperatura: Ser un trasteador nato tiene sus cosas buenas. Una de ellas es que tengo un Thermic Wattio de más en casa. Meto el Thermic en la caja de manera que ya tengo la temperatura monitorizada y accesible desde Internet. Programo un calendario para ese THERMIC: si la temperatura baja de 21 grados enciende la calefacción. TRUCO: Además pongo el termostato en modo confort para que siga la temperatura de 21ºC sin desviaciones. Mi levadura tiene que estar cómoda para hacer su trabajo.

Así queda la instalación de la manta, el fermentador y los dispositivos Wattio.

Paso 3: Automatización: Ahora necesito un POD para que encienda y apague la manta eléctrica cuando el Thermic se lo diga. Tenía uno controlando el standby de la impresora y se lo pongo a la manta eléctrica. Ya sólo queda crear una regla Wattio. Si el Thermic conmuta que el POD le siga. Esto es, el relé del Thermic ahora es el POD. Este modo de funcionamiento lo usan los usuarios de Wattio que disponen en casa de sistemas de calefacción eléctrica enchufable y a mí me viene de perlas.

  Este es el informe de la APP Wattio sobre la temperatura del fermentador.

Resultado: Sólo una hora después la temperatura había subido 1 grado dentro de la caja y la fermentación se recuperó. MISION CUMPLIDA.

Mantendré el montaje las dos semanas que el mosto tiene que estar en la garrafa de fermentación, ya que como estamos en invierno, la temperatura de la cocina puede bajar drásticamente.

Después solo tendré que embotellar la cerveza y esperar dos semanas más. Lo que sigue es una incógnita, pero si sale bien el mérito será del sistema Wattio.

PD: según la App wattio, el coste diario de electricidad para mantener la temperatura en el fermentador ha sido de 3 céntimos de €.